Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…Bueno, para que engañarnos. Ni hace tanto tiempo, ni la galaxia, si se puede llamar así, está tan lejana.
Atiende que lo que cuento a continuación es la verdadera historia de lo que ocurrió realmente en la galaxia…
Dartañan Badén nació en Arroyo Frío, un pueblo en la provincia de Teruel. Su nombre se debía a la gran admiración que sentía su padre por autores clásicos de novelas de aventuras como Julio Verne, Robert Louis Stevenson, Mark Tawn, Ana Rosa Quintana y sobre todo Alejandro Dumas padre, autor de “Los tres Mosqueperros” obra cumbre de la literatura juvenil que le llegó al alma y de dónde sacó el nombre del chiquillo.
Dart, como le conocían en el pueblo, siempre fue un buen chico. Buen estudiante y mejor hijo. Prueba de ello es que se comía todas las acelgas sin rechistar y se lavaba detrás de las orejas sin que se lo tuviera que decir su querida mamá. Siempre se comportaba de manera adecuada, nunca nadie tuvo que reprochar nada a aquel muchacho. Los fines de semana ayudaba en la parroquia del padre Benavides del cual era monaguillo. Incluso aceptaba de buen agrado la recurrente broma del cura que consistía en hacerle meter la mano en el bolsillo de la sotana para que cogiera un caramelillo, cuando de todos los niños era bien conocido que no había ni bolsillo, ni caramelo ni nada. Lo que quería el pater era que le tocasen la chorra. ¿Qué habrá sido de él?…desde que se lo llevó la guardia Civil no se supo más de aquel cariñoso a la par que simpático curilla. Pero… no nos desviemos del asunto.
Dart era de familia acomodada, su madre regentaba una tienda de ultramarinos y su padre era registrador de la propiedad. No se podía quejar de nada, su vida era completamente feliz. Sonreía de satisfacción al pensar que sus padres estaban muy orgullosos de él, incluso imaginaba que dentro de unos años, cuando terminara el instituto, iría a la universidad para estudiar una carrera de esas técnicas con mucha salida, tipo Magisterio o limpiapiscinas.
Pero todo aquello era una cruel mentira, una gran farsa, una astracanada. Un buen día al volver de la escuela descubrió que su madre se entendía a escondidas con el repartidor de embutidos “La Imperial” que le daba
chorizo de Almendralejo (que en la punta no tiene pellejo). Cada tarde después de merendar, ni corta ni perezosa su madre lo ponía en la puta calle para follar tranquila con Ovidio, el del chorizo. Intentó contarle esta situación a su padre pero éste hacía días que había ingresado en prisión detenido por registrar la propiedad ajena cuando no estaban en casa y merodear a octogenarias con libidinosas intenciones. Para colmo debido al consumo descontrolado de pollo transgénico -como bien decía el prócer Evo Morales- gracias a las hormonas le salieron unas inmensas tetas, y eso, reconozcámoslo, para un adolescente es un grave problema, por muy bueno que sea el chaval.
Todo comenzó a ir mal, aquella situación le dejó gran inquietud y bajas calificaciones. Ni al recreo quiera salir, no se divertía con nada. Todos se burlaban perversamente de él, hasta el tonto del pueblo le vacilaba con lo de los pechos: “menudas tetorraaas”, le decía entre grandes risotadas. En el instituto no iba mucho mejor la cosa. Sus compañeros y profesores le llamaban a sus espaldas: Tío tetazas, Bazumbas, Danuta…etc. Sus amigos, los que antes le apreciaban, solo le llamaban para practicar la forma de quitar sujetadores, para cuando tuvieran ocasión de mojar el churro con Leila O., la fresca del pueblo. La misma que le había rechazado en innumerables ocasiones, lo que resultaba aún más humillante.
Con todo esto, su carácter hasta ahora afable se fue agriando y emputeciendo.
Llegó el momento que ni siquiera salía la calle. Se recluyó en casa aceptando a regañadientes la lúbrica y concupiscente relación de su madre con el impetuoso repartidor de embutido.
Para no ser la risión de todo el pueblo por su problema mamario, se matriculó en FP a distancia rama electrónica, olvidándose por el momento de sus sueños universitarios. Completó su formación científica y técnica leyendo toda la colección de revistas de “Mecánica Popular” de su abuelo Jaquelberri. Un viejo chiflado que aseguraba que en su juventud había sido astronauta y banderillero de Manolete. (De este personaje daremos buena cuenta más adelante).
En esta época, nuestro protagonista comenzó a fraguar su terrible venganza contra todos aquellos que hicieron mofa y befa de él, aunque para ser sincero también daría lo suyo a los que se habían portado bien. Prueba inequívoca de que se había convertido en un auténtico cabrón y el comienzo de su desenfrenado viaje hacia el lado oscuro.
Comenzó a salir por las noches vestido de negro con la capa que le había chorado a Ramón García a punta de navaja una nochevieja y un extraño casco que el mismo había diseñado para no ser reconocido. Durante sus correrías nocturnas se dedicó a hacer fechorías constitutivas de delito como quemar su antiguo instituto, aunque no tenía muy claro si eso era bueno o malo. Llenó en varias ocasiones la piscina municipal con caca de señor mayor, soltó un cocodrilo-robado en el zoo de Getafe- en el ayuntamiento, pero el pobre animalito falleció después de comerse al concejal de urbanismo…etc. Su vileza no tenía límite y fue aumentando proporcionalmente a su vesania.
Se le fue un poco la mano cuando hizo desaparecer Teruel mediante el mismo sistema utilizado con la piscina municipal. El hecho tuvo escasa repercusión, porque para ser sincero… Teruel se la suda a todo el mundo, incluido a los turulanos.
Ya no había marcha atrás. Se convirtió en un malvado, tetudo sí, pero más malo que la quina.
Con los conocimientos adquiridos de electromecánica comenzó a dar rienda suelta a su malsana imaginación y construyó diversos artilugios potencialmente destructivos como “la máquina de lanzar enanos calvos bien lejos” o “el dispositivo de la muerte” (prototipo de la futura estrella de la muerte) consistente en un palo con un clavo untado de orín en la punta. Poco después patentaría un invento que le hizo rico. Básicamente consistía en una modificación del dispositivo de la muerte. Era algo tan simple y tan ingenioso como un palo con una esponja jabonosa atada en la punta para que los gordos que no llegasen con la mano, se pudiesen lavar el culo tan ricamente. Lo dicho, “Palete”, así se llamó
el invento, fue todo un éxito. Con el dinero que ganó con la patente se compró un castillo en la Serranía Murciana donde se aisló por completo.
Durante su estancia en su fortaleza medieval aprovecha su tiempo para leer revistas de contenido pseudocientífico como “Año Cero”, “Más Allá”, “Burda”, “Muy Interesante”, “A.R” y “Ratos de Cama” (ésta última para lo de las pajillas). Obsesionado con el control mental, se compra la colección de videos de Uri Geler y práctica doblando cucharas para posteriormente hacer experimentos con gallinas, fundamentalmente manipulando sus mentes y después zumbándoselas (cosa que consigue con regularidad). Pero su delirio no termina ahí, un día viendo “Saber vivir”, descubre que es posible que exista vida inteligente en otras galaxias. Ahora, su máxima aspiración es descubrir esa vida extraterrestre. Compra en el mercado negro los instrumentos de comunicación utilizados por la NASA controlados por un potente ordenador Spectrum. Con esta tecnología de última generación pretende contactar con los habitantes de otros planetas. Comienza enviando mensajes amistosos en diferentes frecuencias, pero como no recibe contestación se mosquea y sumido en un delirio cósmico y una enajenación mental transitoria, se dedica a insultar a los moradores de otros planetas: que si sois todos unos hijos de la gran puta, marcianos me la agarráis con la mano, la tenéis pequeña, que si me tiré a tu hermana la de las tres tetas, y un sinfín de barbaridades. Lo que no sabe Dart es que los mensajes enviados tardan varios años luz en llegar a su destino, de la misma manera que a la inversa. La verdad es que lo podrás creer o no, pero cuando en el lejano Sistema Alderaan estaban a punto de contestarle a los primeros saludos, terminan por cogerle mucho coraje con tanto insulto y hartos de sus insinuaciones de lo pequeño que tienen el pito, deciden ir a por él para abducirlo y de paso darle un par de hostias al muy cretino.
Así pues, al alba y con tiempo duro de levante …. con fuerte levante, 35 nudos de viento, salieron cinco naves de la flota militar de la República Galáctica con soldados de operaciones especiales extra-planetarias con dirección a la Serranía de Murcia. Mediante nocturnidad y alevosía llevan a cabo la operación denominada “Romeo-Sierra” consistente en utilizar las mejores técnicas de asalto de los preparados soldados estelares, entrar en su habitación a hurtadillas y darle una golpiza de escándalo con un palo para posteriormente meterlo en un saco y llevarlo a la nave, que rápidamente utilizando la conocida velocidad absurda regresa al planeta de origen. Ni que decir tiene que la operación es un rotundo éxito.
Una vez en Alderaan, Dart Badén comparece ante Senado Galáctico bajo la acusación de vejaciones, infamias, injurias, ultrajes e insultos del copón a todos los sistemas que conforman la Republica Galáctica y por ende a sus habitantes. Después de un buen rato de juicio, por lo menos diez minutos, es condenado a permanecer encerrado en una prisión estelar de máxima seguridad sine die. Dart jura venganza mientras les enseña el culo a los perplejos senadores y les amenaza con que no parará hasta ver aniquilada la Republica Galáctica.
En la prisión comparte la celda Nº 21-87 con un pequeño a la par que desagradable personaje vestido con una túnica que no le llega a cubrir los cataplines. Este extraño ser tiene un asombroso parecido con Jordi Pujol…CONTINUARA.
¿Conseguirá Dart Badén fugarse de la prisión, dar un golpe de estado, crear un nuevo orden estelar y a su vez diseñar superarma (la estrella de la muerte) para tener acojonaos a todos los planetas de todas las galaxias conocidas o ignotas?
No te pierdas la segunda parte de esta emocionante historia de “La Guerra de las Galaxias” (Lo que George Lucas desconocía o no se atrevió a contar).
En la primera imagen podemos observar al pequeño Dart Badén cuando aún era un tierno e inocente infante. La instantánea se la sacó su tía Paquita estando de vacaciones en Roquetas de Mar. Sonríe porque ha aprendido a utilizar el retrete de manera adecuada y su madre se lo ha recompensado con un Tigretón.
En la segunda fotografía observamos un “Palete de Luxe”, el gran invento de Dart, con el que se hizo millonario. Este concretamente está con su envoltorio original. Es el que le regalé a mi vecina Rufa, que pesa más de 200kg, las pasadas navidades. Desde entonces es otra mujer, ahora puede asearse como dios manda. Se terminaron los tiempos que le picaba tanto el ojete que sentía como se le arrancaba la vida poco a poco.
POR TU SEGURIDAD NO OBSERVES ESTE VIDEO MAS DE 5 SEGUNDOS O LO PAGARAS CON TU VIDA.
El video es un arma mortífera utilizada por Dart para fastidiar a los que se reían de él por sus enormes pechos. Es una variante de enviar cartas con carbunco. Consiste en que pongas el video pensando que es la última película de Isabel Coixet, la cual has pedido por correo y esperas ansiosamente. Cuando te dispones a ver la magnífica película, te aparece esto que es tan adictivo que no puedes dejar de mirarlo. Después de un rato tu cerebro se licua y se evacua por las orejas. Menuda forma más horrible de morir.





















